martes, 13 de enero de 2009

CONCLUSION

CONCLUSION

Dicen que la única forma de comprender la situación del otro es tratando de ponerse en su lugar, mediante lo que se llama Empatía, y eso trate de hacer: me imagine viviendo en un hermoso y próspero pueblo, viviendo una adolescencia muy feliz y debiendo de repente cambiar radicalmente mi modo de vida. Padeciendo discriminaciones, restricciones y cercenación. Que me echan de mi propia casa con lo puesto. Me veo caminando en una interminable marcha hacia la nada acompañada de los que fueron mis vecinos, junto a mi cansada abuela de 84 años y a mi enferma mama con sus debilitados huesos, merced la artritis que padece y, no encontrando piedad por parte de los soldados, sino muy por el contrario especial saña contra los ancianos y los enfermos. Los imagino golpeándolas a ellas, a mi hermana (conteniendo su explosivo carácter) y a toda la gente que acompaña. Me veo sola despertando sin familia, sin casa, sin pueblo, sin historia, sin cultura y sin futuro porque me convertí en un ente.
Este ejercicio me sirvió para entender a las victimas y su padecimiento. La mayoría iba confiada, segura de que estaba siendo conducida a una zona neutral para evitar los horrores de la guerra. La minoría, consciente del desenlace final. Entiendo a los sobrevivientes y a sus descendientes con el dolor marcado y los horrores de los recuerdos de sus familias masacradas, de sufrir la impotencia de la injusticia. Todo lleva a entender en parte el móvil de la “Operación Némesis”.
Cuesta ser objetivo desde el punto de vista jurídico cuando se juzga a un hombre por matar a otro, siendo ese mismo hombre el responsable de la matanza de un millón y medio de armenios y otro millón que dejo a la deriva.
Lo más indignante es el compromiso internacional. Existe?? ¿Existió entre 1918-1920 cuando Estados Unidos recibía periódicamente información fehaciente de los hechos que se desarrollaban y prefería no intervenir, alegando la no intromisión en los asuntos internos de un estado??, principio olvidado - casualmente- a la hora de invadir Irak so pretexto de liberar al pueblo de la opresión del dictador (léase: apropiación de los pozos de petróleo); o cuando al termino de la guerra no se agotaron todos los medios tendientes a obtener el juzgamiento de los culpables, conocidos y señalados por todos. ¿ No es inmiscuirse en asuntos internos que un tercer Estado dirima una controversia entre dos naciones otorgando el territorio en pugna de una Nación a la otra, arbitrariamente, como fue el caso de Rusia en la lucha entre Armenia y Azerbaiján por la región de Nagorno Nabaraj?
¿No es paradójico que el mismo Estado de Israel que sufrió en carne propia las vejaciones se niegue a reconocer el Genocidio? ¿No es un caso de “memoria selectiva”? tal como postula Mariano Saravia en su libro “El grito armenio”. O para ser mas reciente: la situación en Darfur no lleva camino a convertirse en un Genocidio?? Mas allá de que no lo perpetre el Estado en si, la inacción del poder central a veces funciona a modo de anuencia. ¿Y la comunidad Internacional??
Quien mas, quien menos lamentablemente en algún momento de su vida incurrió en algún comentario discriminatorio, xenófobo o racista. El germen esta en todos?? Para algunos autores si, lo terrible del genocidio es darse cuenta hasta donde puede llegar el ser humano, cualquiera de nosotros. Por mi parte, discrepo con esta teoría. Considero que todo esta en las bases personales de cada uno, en los valores. Ningún fanatismo es bueno y lleva, inexorablemente, a alguna forma de tiranía, despotismo o totalitarismo. Basta leer la estructura y fundamentos teóricos del Partido Nazi o de Los Jóvenes Turcos para tener una cabal idea de la planificación, del odio enraizado, de los limites que puede traspasar una persona.
Lo llamativo es como un mismo pueblo puede ser victima y, en otras circunstancias y contextos, pasar a ser victimario. Tal es el caso del Estado de Israel actual, protagonista de excesos y violaciones contra los Palestinos, el “NO hagas lo que no te gusta que te hagan”, nunca mejor aplicado.
Lo más terrible es el consenso que se logra de la sociedad: la sociedad turca para el Genocidio armenio, la sociedad alemana para el Holocausto y parte de la argentina para el genocidio de 1976. La idea es demonizar al “enemigo”: “Es gente avara que ataca nuestro pueblo”, “Traen consigo las pestes y el germen del comunismo”, “Es la subversión, hay que erradicarla”.Se obtiene el apoyo popular y la legitimación a lo “heroes” que los van a salvar del problema y quieren lo mejor para la Nación. Y eso se transmite, se hereda el negacionismo, el negar la verdad o a lo sumo, cuando ya es imposible tapar el sol con un dedo, relativizarla, minimizarla.
Me encantaría poder creer que aprendimos la lección con estos sucesos y tantos otros a lo largo de la historia y que como sociedades no vamos a volver a permitir el agravio, la discriminación, la injusticia. Pero veo como seguimos siendo observadores mudos, perplejos de la realidad actual, justificando lo injustificable, queriendo creer que se lucha contra el Terrorismo, que es admisible la tortura contra los sospechosos de terrorismo encarcelados en Guantánamo, que la situación de Darfur no es tan grave como parece, que no se siguen cometiendo vejaciones con las minorías, que no se utiliza la Ley del Talión entre Israel y Palestina y otras tantas cosas que queremos creer para justificar nuestra inacción y la de Organizaciones Internacionales que, amparadas en la no intervención de asuntos internos, no hace mas que preparar informes sin verdadero poder de coerción para los Estados.


Bibliografia:genocidioarmenio.com,"El Grito Armenio"
Trabajo realizado para la facultad de derecho

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